23 diciembre 2006
13 diciembre 2006
Sexo y Embarazo - Parte II
Aqui, otro enfoque sobre el mismo tema.Nótese el cambio, tanto en la forma de redacción, como en los conceptos éticos y morales vertidos.
Sin embargo, el mensaje final coincide: la sexualidad en el embarazo es buena, saludable y, si bien plantea desafíos nuevos y complejos, ayuda al fortalecimiento de la pareja en un período tan especial de la misma.
En el tiempo anterior a la concepción, los miembros de las parejas estables, por mutua decisión, ha planificado procrear un hijo, han tenido tiempo suficiente para disfrutar previamente el uno del otro y llegaron al acuerdo de concebir un niño o niña en cualquier momento de su vida en pareja. Se inician en un período de preparación para ese sueño y se entregan con mucho cariño a desarrollar esa empresa conjunta.
Cuando ocurre la fecundación, el óvulo recibe en su interior al espermatozoide y cierra el acceso a todos los demás espermatozoides que se le puedan acercar; es decir, se completa la selección y se inicia la multiplicación celular que dará origen a un nuevo ser humano. Ya no se necesitan más espermatozoides. es tiempo de la espera, que durará nueve meses, para poder estar a punto, salir del cuerpo materno y tener una vida independiente.
Durante el embarazo, tanto el padre como la madre de esa nueva criatura están en la feliz y excitante espera del producto de su siembra; por lo tanto las relaciones sexuales con fines procreativos ya no son una prioridad. Para este período, algunas parejas se abstienen de los coitos con eyaculación. Otras parejas cambian la cualidad de sus relaciones sexuales hacia el fortalecimiento de las caricias y las relaciones sexuales tiernas, que llevan a formas de satisfacción más prolongadas, de mutua entrega emocional.
En una pareja estable, la llegada de un embarazo ocurre en función de las expectativas de uno o de los dos esposos. Por lo tanto uno o ambos quieren continuar con la búsqueda de placer sexual, en la única forma en la cual lo conocen, y su disposición para hacer un cambio en su política de vida no necesariamente coincide con la del otro miembro de la familia.
En otras ocasiones, las relaciones sexuales pueden ser realizadas como una forma de desahogo de las tensiones acumuladas durante las jornadas de trabajo. En su mayoría, las mujeres son las receptoras de dichas emociones negativas; hay un desconocimiento de otras formas saludables de revitalización.
En estas condiciones, la disminución en la frecuencia de las relaciones sexuales, que se producen la mayoría de las parejas que cursan un embarazo, o el cambio en la calidad de los orgasmos son mal entendidos y se exige el mantenimiento de costumbres conocidas.
Además la sociedad presiona también por los comportamientos estereotipados que se reflejan en películas y revistas; aquellos comportamientos son fomentados por materiales pornográficos que llevan a pensar que la sexualidad tiene un solo ritmo (acelerado) durante toda la vida y una sola forma de satisfacción (genital) y que cada día vamos a ser evaluados en nuestro rendimiento de acuerdo a esos criterios.
Además la sociedad presiona también por los comportamientos estereotipados que se reflejan en películas y revistas; aquellos comportamientos son fomentados por materiales pornográficos que llevan a pensar que la sexualidad tiene un solo ritmo (acelerado) durante toda la vida y una sola forma de satisfacción (genital) y que cada día vamos a ser evaluados en nuestro rendimiento de acuerdo a esos criterios.
Si esto cambia, porque la vida tiene múltiples dimensiones y la sexualidad se la puede expresar y disfrutar de muchas maneras, se produce una sensación de fracaso pues no se cumplen ciertas expectativas generalizadas.
Cada miembro de la pareja puede reflexionar sobre sus tiempos, sus deseos y darse nuevas oportunidades de conocer su sexualidad. Expresarla y llegar a acuerdos placenteros para los dos es un acto de conciencia durante el embarazo.
Cada miembro de la pareja puede reflexionar sobre sus tiempos, sus deseos y darse nuevas oportunidades de conocer su sexualidad. Expresarla y llegar a acuerdos placenteros para los dos es un acto de conciencia durante el embarazo.
Fuente: http://www.bebesenlaweb.com.ar/
06 diciembre 2006
Sexo y Embarazo
Todos quienes hemos transitado por un embarazo sabemos que es un momento especial en muchos sentidos. Y el sexo con nuestra pareja no podía ser la excepción. Muy por el contrario, suele estar en el centro de los miedos y los replanteos.Buscando un poco por la red, extraje algunos comentarios que me parecieron interesantes sobre el tema. Este es el primero de ellos.
Muy diversos roles representan los seres humanos a lo largo de su vida e indiscutiblemente uno de los más bellos le toca a la mujer a la hora de ser madre. Si, pero resulta que cuando ella forma una pareja y viene el embarazo, pareciera que su rol de mujer y amante pasan a un segundo plano.
El deseo disminuye:
Es especialmente en el primer trimestre de gestación cuando ocurre una verdadera revolución hormonal en el cuerpo femenino. Su organismo se está acondicionando para dar el albergue más confortable al nuevo ser y este proceso demanda una serie de adaptaciones que podrían incidir en el deseo sexual femenino. Según los especialistas en el tema, 40% de las mujeres experimenta esta disminución, 50% mantiene el mismo nivel de deseo y entre 5% y 15% experimenta un aumento.
El papel que decida jugar el hombre en este momento de la vida de su pareja es importante. Unos se mostrarán ansiosos por haberse sentido desplazados y otros, quizás más asertivamente, optan por integrarse al juego del amor romántico con su pareja y comparten con ella sus inquietudes maternales e incluso prefieren no propiciar la intimidad por miedo a dañar al feto.
Dudas masculinas:
La espera de un bebé cambia radicalmente la situación de las parejas. Esa mujer que antes se mostraba dispuesta y cariñosa y se preocupaba por estar bella en todo momento, hoy quiere dormir todo el tiempo, siente nauseas, vomita y experimenta una serie de malestares que su pareja debería tratar de entender.
A él también lo asaltan dudas sobre su idoneidad para representar el papel de padre y los esfuerzos económicos que el nuevo ser implica. Tal vez sienta que el dueto madre-hijo es demasiado fuerte para ser quebrantado, es decir que él está de más.
Creo que en estas circunstancias hace falta que la pareja se comunique e incluso manifieste sus inquietudes al médico.
Sus relaciones sexuales no tienen por qué sufrir deterioro, salvo en casos en que haya habido abortos previos o se presenten cuadros de sangramiento que puedan anunciar una pérdida. El especialista en obstetricia y ginecología, Dr. José Moreno Istúriz, explica que lo mejor durante las primeras 12 semanas de embarazo aunque no haya amenaza de aborto a la vista es mantener una baja frecuencia de encuentros íntimos (una vez por semana) "pues según indican las estadísticas 18% de las mujeres primerizas y 9% de aquellas que tienen varios hijos, experimentan abortos. Si existe amenaza de pérdida por alguna circunstancia, entonces los encuentros íntimos deben posponerse hasta que la situación se normalice".
Ha pasado el tiempo crítico:
Entre los miedos que asaltan a la mujer tras la noticia de su embarazo, está la pérdida de su atractivo y el hecho de que los cambios de su cuerpo provoquen en su pareja la muerte del deseo.
En la mayoría de los casos, éste y otros temores son superados después que transcurren los primeros tres meses de gestación, cuando ella ya está segura que todo marcha bien y siente revivir su coquetería y, por ende, sus deseos por tener sexo.
Explica el doctor Carbonell "Yo creo que durante la gestación las relaciones sexuales son buenas, no sólo para la pareja sino para el padre, porque propician de alguna manera, su encuentro con el bebé".
Por su parte el doctor Moreno Istúriz manifiesta estar de acuerdo en que los encuentros íntimos no le hacen daño alguno al feto, "pero es bueno adoptar posiciones en las que el abdomen femenino no se vea presionado. En este sentido es mejor que la mujer se siente sobre el hombre".
El deseo vuelve a deprimirse:
Faltando tres meses para dar a luz, la revolución emocional de los primeros días del embarazo vuelve a tomar por sorpresa a mamá, quien comienza a experimentar incomodidades: el peso del vientre no la deja dormir, el feto ocasionalmente se encaja en sus costillas, se mueve constantemente, le cuesta respirar cuando está acostada, tiene permanentes ganas de orinar... El deseo sexual vuelve a deprimirse.
El padre de la criatura, por su parte, podría experimentar rechazo por la apariencia voluminosa de su mujer y quizá prefiera dedicarse a mimarla y complacerla para hacerle más llevaderos los últimos meses de espera.
El doctor José Moreno Istúriz concluye: Sea cual sea la actitud que adopten el hombre y la mujer durante el embarazo, yo creo que ella debe conservar esa coquetería que la caracteriza, en todo momento y vivir intensamente su papel de mujer y amante. Asimismo, su pareja debe tratar de compartir los cambios que sufre la mujer, tener paciencia y tratar de vivir intensamente su rol de padre desde el primer momento, aunque aún no tenga al pequeño en brazos.
Pedro Carbonell cierra con este comentario: "No son pocas las mujeres que, estando embarazadas, experimentan por primera vez un orgasmo. Si no hay problemas durante la gestación, la pareja puede hacer el amor incluso hasta el mismo día del parto".
Por último, hizo algunos comentarios que podrían colaborar a tranquilizar a aquellas parejas que se sientan inclinadas al sexo pero que no se atrevan a sostener encuentros íntimos mientras transcurre el embarazo:
El padre de la criatura, por su parte, podría experimentar rechazo por la apariencia voluminosa de su mujer y quizá prefiera dedicarse a mimarla y complacerla para hacerle más llevaderos los últimos meses de espera.
El doctor José Moreno Istúriz concluye: Sea cual sea la actitud que adopten el hombre y la mujer durante el embarazo, yo creo que ella debe conservar esa coquetería que la caracteriza, en todo momento y vivir intensamente su papel de mujer y amante. Asimismo, su pareja debe tratar de compartir los cambios que sufre la mujer, tener paciencia y tratar de vivir intensamente su rol de padre desde el primer momento, aunque aún no tenga al pequeño en brazos.
Pedro Carbonell cierra con este comentario: "No son pocas las mujeres que, estando embarazadas, experimentan por primera vez un orgasmo. Si no hay problemas durante la gestación, la pareja puede hacer el amor incluso hasta el mismo día del parto".
Por último, hizo algunos comentarios que podrían colaborar a tranquilizar a aquellas parejas que se sientan inclinadas al sexo pero que no se atrevan a sostener encuentros íntimos mientras transcurre el embarazo:
- El hombre no debe asumir posiciones machistas y exigir a su mujer una respuesta sexual si no está dispuesta.Las mejores posiciones para hacer el amor son:
a) El hombre ubicado detrás de la mujer.
b) Ambos tumbados de costado con la espalda de ella pegada al pecho de él.
c) Ella sentada sobre él.
- No existen evidencias que el orgasmo pueda causar aborto, a pesar que ocasiona contracciones del útero.
- Para evitar problemas por los componentes de la prostaglandina contenida en el semen, el hombre debe proteger a su pareja usando un preservativo.
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